Hoy en día estamos comenzando a familiarizarnos con el término “clon”, gracias a los avances de la genética y de la ciencia que continúan siendo dos fuentes muy enriquecedoras de cualquier lengua, pero haciendo un recorrido histórico, donde han existido gran variedad de personajes, -dibujados con las mismas actitudes y comportamientos-, me surge la pregunta instantánea. ¿Es la genética o es una maldición histórica?

Y digo “maldición histórica” porque tener personajes a lo largo del tiempo de la talla de: Alejandro VI: “¡No olvides que estás ante el vicario de Dios en la tierra!” Bajo ese lema se doblego un país y muchos murieron en las torturas. Hitler: “El espíritu del hombre se debe divorciar de la ideología y del terror, para que el espíritu dé arrojo sin contemplaciones.” Utilizó varias ideologías con un fin único: “La conquista del poder personal”. Nguyen Van Thieu: “El poder no se comparte, debe tenerlo uno solo”. Al final se escapó a Londres con el dinero que le robo a su pueblo. Carlos –El Chacal-: “más que Marx, es mejor una rato de mujeres y alcohol.” “Supuesto” terrorista a favor de la liberación de Palestina, pero que por su vida Playboy dio origen el termino “terrorista pop”. Norodom Sihanuk: “¡No existe nadie en la tierra como Sihanuk!” Le exigía dinero a los del Vietcom en Camboya por hospedaje y simultáneamente tenía relaciones con los americanos para hacerse perdonar por la presencia del Vietcom en Camboya.

Muchos personajes del mismo linaje han pasado por los escenarios politico-históricos del mundo. De todos ellos, en algún momento, sus respectivos pueblos han sido victimas y la opinión pública los ha juzgado; sin embargo, no quiero terminar ésta descripción homogénea, sin sus dos representantes latinoamericanos, -los más llamativos y decorosos-, de la llamada: “Revolución Bolivariana”. Hugo Chávez, entrevista con el periodista Jorge Ramos el 5 de diciembre de 1998: “Si. Cuba, indudablemente es una dictadura.” Una dictadura de la que él hoy es discípulo. Piedad Córdoba: “Ne liberez surtout pas Ingrid” –Sobre todo no liberen a Ingrid-. La mediadora de todas las liberaciones de las FARC, incluso por la que la propia madre de la ex candidata presidencial, ha defendido su labor y la del presidente venezolano en reiteradas ocasiones.

La mayoría de esas apreciaciones (en teoría psicoanalítica), surgen cuando se tiene el miedo de no ser tomado en serio, pero ¿Por qué no se han tomado en serio si de una u otra forma han sido lideres? Sencillo. Somos un país, que, aun, por encima de todos los años de violencia, todavía nos dejamos provocar con las palabras de estas personas que su único objetivo es desviar y hacer olvidar las cosas y hechos de mayor valor, para después hacerse al papel de la victima utilizada. -En ese juego no debemos seguir haciendo partida-.

También pasa, porque aunque al pueblo se le dé “pan y circo”, siempre exigirán colectivamente honestidad y bienestar y con discursos transitorios no se calman necesidades físicas ni morales, además porque de otro lado están las personas que silenciosamente sin ningún papel público ni político, nos han demostrado el valor de una democracia. Incluso, -en muchas ocasiones-, con sus propias vidas.

imagen de gandhiHuyn Thi An: “No me sirve que hablen de mí. ¡No me sirve! Solo me sirve salir de aquí.” Torturada con agua hirviendo y asfixiada con toallas mientras luchaba contra la dictadura de Van Thieu. Fraile dominico Tito de Alentar: “¿Hablarás padre? ¡No!” Sus torturas en la central de “Operaciones Bandeirrantes” –São Paulo-, lo llevaron a un intento de suicidio, que para él, católico y padre dominico, era pecado mortal. Alejandro Panagulis: “Las torturas se sufren, la muerte se afronta, el silencio… ¡No!” Con su vida pagó el precio de la democracia por una Grecia que, antes, vivió en una dictadura corrupta. Gandhi: “Descubrí que el perseguir la verdad no admite violentar a nuestro oponente.” Su lema de “la no violencia” llevó a la India a obtener la independencia.

De la mano de estos personajes, -algunos menos conocidos que otros-, la democracia ha demostrado, que bien o mal y con todos sus problemas, vicisitudes y defectos no ha dejado de ser un sistema lleno de instrumentos a nuestro favor y al alcance de todos. Herramientas los que se debieran utilizar completamente, para educar un país, no para dividirlo.

La educación es un “derecho” constitucional, pero, aún, debe ser puesto entre comillas, porque inocentemente hemos puesto en el poder lideres de poca talla que no han sido capaces de cobijar enteramente este derecho, y si los obsoletos jefes de turno continúan apareciendo, entonces también estamos destinados a seguir viendo el desfile de los personajes amenazantes contra una democracia que habría que perderla, totalmente, para saber todo lo que vale.

Angel Diaz